domingo, 8 de septiembre de 2013



Todavía creo que nuestro mejor diálogo ha sido el de las
miradas. Las palabras, consciente o inconscientemente,
a menudo mienten, pero los ojos nunca dejan de ser
veraces. Si alguna vez he pretendido mentir a alguien con
la mirada, los párpados se me caen, bajan espontáneamente
su cortina protectora, y ahí se quedan hasta que yo y mis
ojos recuperamos la obligación de la verdad. Con las
palabras todo es más complejo, pero aun así, si las palabras
tratan de engañar, los ojos suelen desmentir a la boca".
Mario Benedetti.

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