lunes, 21 de octubre de 2013

las promesas estan para cumplirlas



Te prometí un día que siempre iba estar ahí en las malas y en las buenas. Y aunque no me hables o no te hable, esa promesa quedará guardada.

la vida



Mañana es sinónimo de un día menos. Ayer es el recuerdo de lo que fue y ya no será. Y el hoy es tan efímero que lo único que puedes hacer es poner tus sentidos para guardar en la memoria un tiempo que automáticamente se convertirá en pasado. Porque la vida es ver como en un abrir y cerrar de ojos él ahora se convierte en antes, y el después en ahora, para sucesivamente ir dejando todo atrás. Nos enfrentamos al tic-tac consciente de que somos indefensos ante él, y aun así nos empeñamos en cargar a nuestra espalda el dolor que supone un tiempo que se nos va, un libro que nunca tendrá segunda parte o un punto y final que estamos obligados a escribir. Y poco a poco olvidamos que por mucho que lo intentemos es imposible volver al pasado, o cambiar el sentido de las agujas del reloj, borrar los errores que cometimos, o revivir un momento en el que nos gustaría habernos quedado para siempre: dejando escapar gran parte de nuestra vida buscando la manera de congelar el presente. Dejemos huella para aquellos que vengan, para que tracen una línea nueva y nuestro punto y final se convierta en un punto y seguido, para que cada vez que abramos el álbum de nuestra memoria nos sintamos orgullosos de lo que hemos hecho. Para poder decir algún día, que sentimos nostalgia por cada una de las sonrisas que hemos exprimido a lo largo de la vida. Porque lo importante no es el "pudo haber sido y nunca fue", sino el "puede ser, y seguro que así será..."

las personas importantes





Las personas que marcan tu vida no son las que más tiempo permanecen en ella, sino las que te hacen pasar tus mejores momentos, por pequeños que sean. Y sabes que, aunque pase el tiempo y os distanciéis, nunca terminarán de salir de tu vida. Porque, gracias a ellos, fuiste realmente feliz.

solo decirte buena suerte



No queda más que el recuerdo de lo que un día fue, o de lo que mi mente creía que era. De esos días que se pasaban volando entre charla y charla, en los que nos daba la madrugada hablando de tantas cosas, compartiendo risas y momentos inolvidables. Dicen que nadie entra en nuestra vida por casualidad, y yo aún me pregunto cuál fue el motivo de tu llegada, pero más aún, el de tu partida. No consigo explicarme como se puede pasar de todo a nada en un mísero segundo. Como se pueden olvidar tantos días, tantas horas, tantas palabras, tantos secretos intercambiados...Como se puede desvanecer la pirámide más grande y sólida del mundo en tan solo un movimiento. ¿Quién falló? ¿Tú o yo? ¿Quién tiene la culpa en esta situación donde reina el orgullo en ambos bandos? Los dos somos culpables, es así. Somos los causantes de que esto haya terminado de la forma que fue. Somos unos estúpidos no capaces de guiarnos por lo que nos dicta el corazón, simplemente abandonamos a la primera de cambio, y dejamos todo atrás, aunque en realidad es lo que menos queremos. Es ilógico, no nos hacemos daño, nos hacemos felices el uno al otro, y además nos complementamos, pero el orgullo mata, y eso es lo que nos ha pasado. Qué lástima, ¿eh? Pero la vida es así, nos enseña a valorar cuando ya es demasiado tarde, cuando se nos ha escapado de las manos. Solo me queda desearte buena suerte.

el sentido


Debes comprender que brillas sin ser una estrella y que hay silencios que separan sin ser kilómetros, que la vida es un poquito así, sin sentido. Pero se que nos desesperamos por darle uno, un sentido con nombres y apellidos, a ser posible. Un sentido que nos abrace por las noches y que no se vaya al ver tantas heridas, si no que las comparta con nosotros. Y es que no hay nada peor que alguien te rompa lo más bonito que tienes, es decir, las razones de sonreír y los sueños.

Que ojala pudiésemos elegir de quien enamorarnos, pero las cosas por desgracia no son así, y muchas veces más de las que me gustaría terminamos teniendo insomnio por alguien que irónicamente nos hace soñar. Y dicen que la mejor forma de olvidar a alguien que nos duele recordar, es llegando a la conclusión de que no merecemos eso, sino algo más, de que merecemos sangrar por alguien de que luego venga a curarnos, de que la vida no es tan larga ni dura tanto como para estar perdiendo el tiempo esperando trenes que ya han pasado.

jueves, 10 de octubre de 2013

uno de mis errores



Todavía recuerdo el día que fui a por él. Había muchos perros más, sin embargo, yo elegí aquel que estaba allá calladito y manso. Me advirtieron que por mucho amor que le diera, jamás mostrara una pizca de  afecto hacia mi. No creí a nadie, ignoré los consejos. Allí solo estaba o y el perro. El perro me miraba con unos ojos brillantes. Era un cachorro precioso, el cual me embaucaba con una mirada. Entonces, pasé de los otros perros, pues ese me cautivó y decidí quedármelo. A medida que pasaba el tiempo, lo quise más y más.     El sin embargo no era como yo. Yo le daba todo, llegué a entregarle mi corazón. A veces sí que vi muestras preciosas de su parte, incluso llegué a pensarlas como muestras de amor. Viví ilusionada con mi perrito, con mi perro hermoso. Como una ilusa creí innumerables veces en que lo estaba haciendo cambiar. Ahora me doy cuenta de lo estúpida que fui, al creer que ese animal, cambiaría por mi. Para mi era mi perrito, mi hermoso cachorrito que me hacía reír y muy feliz. Un día observé que no era el mismo, ya no daba ni esas muestras, ya no se asomaba a la puerta a ver si yo llegaba, no me lamía la cara ni se acercaba, apenas ya me  rozaba. Empecé a darle vueltas a la situación, decidí seguir teniéndolo hasta que me ladró. No pude más  y comprendí que mi perrito no quería de mi. Me vi obligada a echarlo, a que fuera a lo que añoraba, su libertad. Luego me arrepentí, y vaya si me arrepentí. Aunque lo intenté él no quiso volver. Ahora lucho por aceptar que es lo mejor para ambos, porque yo sufría por quién no me quería y él por lo que no tenía.