viernes, 10 de enero de 2014

Tarde o temprano



Un día te das cuenta de que el tiempo pasa y sigues en el lugar de siempre, y todo lo que eso conlleva, sigues teniéndole miedo a las despedidas y sigues sin saber si existen finales felices. Tus noches se convierten en jaulas y los días te matan sin pedir permiso, pero un día te das cuenta de que estas tan vacía por dentro que, solo de pensarlo te entra vértigo. Y lo que pasa es que no has conseguido a nadie que te haya echo sonreír como si el mundo no doliese, le escribes y cierras los ojos, detienes alarmas y te preguntas porque y hasta cuando, porque y hasta cuando de todo.
Pero comienzas a pensar que todo es lo mismo, la gente te mira y sonríe, y que sabrán ellos de lo de adentro, de esas ganas de vomitar todas esas esperanzas que han caducado, que tan solo ahora te dan dolor de cabeza. Y que sabrán que esos brillos de tus ojos no son ilusiones, si no lagrimas que nunca aprendiste a derramar. Quizás piensas que mañana todo ira mejor, pero no, mañana seguiremos aquí en el mismo lugar de siempre, seguiremos siendo las coordenadas de un mapa en el que no sabemos encontrarnos. Por eso debemos ser fuerte y seguir, la vida no viene con una hoja de papel en las cuales haya instrucciones, nosotros solos tenemos que aprender a llevarla a ella, y que ella no sea la que nos lleve a nosotros.
Debes comprender que brillas sin ser una estrella y que hay silencios que separan sin ser kilómetros, que la vida es un poquito así, sin sentido. Pero sé que nos desesperamos por darle uno, un sentido con nombres y apellidos, a ser posible. Un sentido que nos abrace por las noches y que no se vaya al ver tantas heridas, si no que las comparta con nosotros. Y es que no hay nada peor que alguien te rompa lo más bonito que tienes, es decir, las razones de sonreír y los sueños.
Que ojala pudiésemos elegir de quien enamorarnos, pero las cosas por desgracia no son así, y muchas veces más de las que me gustaría terminamos teniendo insomnio por alguien que irónicamente nos hace soñar. Y dicen que la mejor forma de olvidar a alguien que nos duele recordar, es llegando a la conclusión de que no merecemos eso, sino algo más, de que merecemos sangrar por alguien de que luego venga a curarnos, de que la vida no es tan larga ni dura tanto como para estar perdiendo el tiempo esperando trenes que ya han pasado.

Las cosas llegan cuando menos las esperas, y que si siempre las estas esperando tardan un poquito más, pero llegan, tarde o temprano.

La eterna noche



¿A veces no tienes la sensación  de que el tiempo por la noche se detiene?, ¿y que todo pasa demasiado lento? Las ganas de escapar siempre aumentan, no importa dónde y a que sitio, pero no quieres terminar en el lugar de siempre, con la misma sensación de que tu vida, no tiene sentido. Que despertarte al día siguiente y seguir caminando hasta que vuelva a caer la noche y vuelvas hacerte las mismas preguntas, siempre las mismas preguntas. Como si todo fuese un laberinto del que intentas salir, en el que comienzas a pensar donde estará la salida, o quizás... ¿La encontrare?, no lo sé. Los silencios te gritan en los oídos, la soledad te abraza y las canciones que escuchas lamen las heridas que te han hecho en todo el cuerpo, escuece un poco sí, pero es un dolor más.